domingo, 30 de enero de 2011

El gato negro

Navegando por la red, encontré este resumen de un cuento de Poe que había hecho hace cuatro años atrás en mi Fotolog. Así que lo corregimos y lo dejamos presentable para el blog, espero les guste.

El protagonista es un amante (terriblemente notable) de los animales y los quiere un montón y todo.
El tipo tenía un perro, varios pájaros, un pez dorado, muchos conejos, un mono y un gato negro al cual, junto a su esposa, lo llamaron Plutón.
Los dos cónyuges se enamoraron del gato y lo querían una banda (y el gato viceversa).

Un día el chabón éste se pone en pedo y mira al gato y se cree que el gato lo puteó, entonces agarró un cuchillo y le hizo saltar un ojo a la mie***.

Y así el gato pasaba re pancho por la casa pero cuando (con su único ojo) veía al dueño, huía con terror.
Otra vez se pone en pedo el loco este, y lo agarra al gato, lo cuelga de una rama de un árbol y lo cag* ahorcando. Esa misma noche, se le incendia la casa y, para despertarlo, le tiran el gato muerto por la ventana, el cual queda reventado contra una pared y deja manchada la única pared que queda en pie.

El flaco este queda re deprimido por la pérdida del gato, porque la imagen del gato reventado contra la pared le provocaba remordimientos. Se va a escabiar a un bar y ve un gato negro, tuerto como el otro y súper cariñoso.

El tipo siente rechazo por este otro gato, porque se siente presionado por el acto de haber matado a un gato.
Un día, estaban el gato, la esposa del tipo, y él en el sótano, y el tipo tenía un hacha en la mano, le apuntó a la cabeza del gato, y le tiro como para... partirle la cabecita como una nuez. Pero la bol*** de la esposa detuvo el desquite del chabón, entonces ella se ligó un hachazo en el bocho y terminó emparedada en el sótano.
El tipo estaba tan confiado, que todas las sospechas que habían levantado no le surtían efecto y quedo re tranquilo, vino la cana, y cuando él golpeó la pared para demostrar "que era una casa muy firme", maulló el gato, que quedó encerrado junto al cadáver de la mina esta.


¿Fin?

(Escrito por Osvaldo Lahiteau)

sábado, 29 de enero de 2011

Odio el fútbol

Siempre detesté el fútbol. En realidad, yo no lo odiaba tanto como ahora, pero las cosas que pasan cuando sos chico te cambian la manera de pensar.

Toda esta cuestión tiene una causa médica: soy muy fotosensible (me hace mal ver la luz directamente, algo muy claro y hasta el reflejo del Sol en el agua) y tenía una conjuntivitis alérgica. Pero no esa conjuntivitis que te salen lagañas hasta las orejas y no podes abrir los ojos. No, sólo me los hacía picar.

Entonces, salir a jugar un partido de football/fútbol/fúlboh (así se dice, según la mayoría de los jugadores) a una plazita era un suicidio, se siente como si me pusieran dos linternas prendidas en los ojos ¿Qué gol voy a meter si no sé ni dónde estoy parado? ¿Qué pelota voy a atajar si no sé para donde está yendo?

Eso fue motivo de cargadas por mucho tiempo. Un montón de idiotas que creen que hacer jueguitos es sinónimo de ser un buen jugador, me cargaban y me tachaban de “pata dura”, “manos de manteca” (cuando jugábamos al volley)  y hasta de gay, Y YO NO SOY GAY. A veces no hay nada más cruel que los chicos.

Pero yo creía que era normal ver todo más claro. Así que me dediqué a hacer cosas más constructivas, como leer, y eso fue peor. Nunca forceen la vista, porque la vista no va y viene, como la plata, los yo-yo o los boomerang.

Hasta que un día fui al oculista. Después de 5 horas de espera en el Hospital Santa Lucía, me atendieron y me recetaron unas gotitas y unos anteojos. Me habían hecho fondo de ojos 3 veces, así que cuando salí no veía un pomo, “un cura en la nieve” o “dos en un burro”, como le quieran decir. Mis pupilas eran tan grandes que parecía el Gato con Botas de Shrek. Y aunque sufrí como un condenado, todo fue para mejorar.

Así que ahora puedo ver mejor, pero como nunca le di bolilla a los deportes, no sé las reglas de ninguno. No sé cuando se cobra un penal, ni tiro libre, ni corner, ni nada ¿La onda es meter esa cosa redonda en ese cuadrado de metal? ¡Con que así era!

Por eso no me hables de cómo salieron las fechas de tal club, porque no entiendo nada. Es como si me hablases en chino, borracho y en jeringozo, todo al mismo tiempo.

(Escrito por Luca Soto)

jueves, 27 de enero de 2011

Locura en Microcentro

Hace un tiempo, una amiga tuvo la maravillosa idea de invitarme a un Festipunk (Léase: Festival de música Punk) organizado por la productora a la que pertenece su hermana, al cual cuanto mayor cantidad de personas asistía, mejor. La única persona que estaba disponible para venir conmigo era mi fiel compañero de andanzas: El excepcional Luca. El festival se realizaba en el mítico CBGB de Mitre al mil quinientos y monedas (Sinceramente, no me acuerdo bien), a un par de cuadras de la 9 de Julio, uno de los lugares más punk de el país, donde tocaron los Ramones, pioneros de este peculiar estilo musical, basado en canciones simples, crudas, contundentes, y monótonos pero poderosos tres o cuatro acordes.

Habíamos sido advertidos que el festival comenzaba a las ocho en punto de la noche, por lo que acordamos reunirnos en un punto común a las siete de la tarde, para llegar a tiempo a destino. Nos encontramos todos a las siete y media. Arrancamos a las ocho menos cuarto y, por medio de dos transportes públicos, llegamos a las nueve y media de la noche, y nos encontramos con el irrisorio caso de que, incluso a ese horario, todavía era temprano y los preparativos recién habían empezado. Habíamos sido advertidos que los menores de edad no podían quedarse más allá de la medianoche por un motivo legal, y los menores éramos cuatro (Mi amiga, la amiga de mi amiga, mi amigo, y el amigo de mi amigo, o sea, yo), por lo tanto, nos aconsejaron no movernos mucho dentro del local para que el encargado de la seguridad no nos echara. La mejor manera que encontramos de lograr esto fue sentarnos todos juntos en un sillón al fondo, pero con la mejor visual y sin necesidad de aturdirnos.
Tengo la sensación de que me estoy yendo por las ramas, así que voy a proceder a redactar la crónica de este evento cultural:
  • La primera banda fue Rezzaka, unos chicos que rondaban los 16 años de edad, que eran más duros que un diamante. Estos tipos no te movían un pelo de la ceja, ni aunque te lo escupieran vociferando versos. La mayoría de su público eran sus parientes y, de hecho, ellos mismos destacaron que tocar en ese lugar era como tocar en una sala de ensayo gigante, porque la mayoría de las caras presentes eran más que conocidas. Un dato relevante de esta banda es su necesidad impulsiva, casi convertida en un tic nervioso, de dirigirse a todo el mundo con la palabra “Loco”.
  • La segunda se llamaba MDLM (Léase: Más De Lo Mismo), un quinteto de Hardcore Punk Melódico que parecía un licuado elaborado con NOFX y 2 Minutos como ingredientes principales. Éstos muchachos se movían mucho más que los anteriores, eran mucho más violentos musicalmente, y estaban enardecidos en su afán de pronunciar esa bendita palabra que servía para dirigirse a todo el mundo: “Loco”.
  • La tercera banda llevaba muy originalmente el nombre de Resakados (Suena familiar, ¿no?), y tanto física, musical, e ideológicamente era mucho más Hardcore que las dos anteriores. El cantante, más que un frontman, era un showman que bailaba Punk Rock con pasos de cumbia, hacía peligrosos saltos de dos metros de largo y cantaba gutural, entre otras locuras. También hacía participar a todo el mundo, elegía a alguien del público y lo ayudaba a subir para que cante junto a ellos… Bastante entretenido. Y, como frutilla del postre, adivinen: ¿Cuál era su palabra predilecta? No me la digan.
  • Los cuartos eran unos tipos que ya habían pasado la barrera de los treinta, que habían traído su propia bandera para colgarla en el escenario, mostrando con orgullo su nombre: La Tosquera. Sin exagerar, y teniendo en cuenta que el sonido era malo (Muy malo), esta banda tenía menos gracia que un cheque sin fondo. Las canciones parecían cantadas por Chizo de La Renga con un chizito en la boca, con la sección instrumental de la banda sonora de los primeros Power Rangers. Demasiado pretencioso para ser bueno. Éstos ejemplares también decían la palabra “Loco”, pero con un poco de moderación. 
-Nota: ¡Aquí viene lo bueno, jóvenes!-

  • La quinta banda se llamaba The Sandros. Tributo a The Ramones. No hay mucho que decir… La voz era idéntica a la de Joey, pero eran un trío en el que cantaba el bajista, el guitarrista se paraba chueco al igual que Johnny, y el baterista sonaba bastante bien. Nótese el grado de fanatismo: El “Joey/DeeDee” (Cantante/Bajista) tenía tatuadas las cuatro caras de los Ramones en el brazo. La palabra “Loco” seguía presente entre la multitud (Una multitud bastante reducida, dado que ya era alrededor de la una de la mañana, y quedaba sólo una banda por ver).
  • La sexta y última banda, honestamente, pensábamos que iba a ser un asco. El nombre no inspiraba mucha confianza: Hijos del Bicho. Resultó ser una banda de Hardcore Metal de aquellas que no te olvidás nunca de haberlas visto. Una presencia impresionante en el escenario, una voz desgarrada y frita, pero conservando un sonido poderoso y atractivo al oído, con una sección rítmica machacante, muy marcada (El bajista parecía un endemoniado, teatralizaba cada segundo en el escenario y saltaba por todos lados, pero sin perder la cadencia; el baterista tenía tanta energía que parecía que era peludito, rosa, orejudo, y que tenía una pila metida en la espalda). Las guitarras se complementaban la una con la otra, tirando solos y rasgueando, o las dos tirando solos, o incluso ambas rasgueando, pero de cualquier forma que se combinaban, sonaban genial. Cuando terminaron de tocar, fuimos con Luca a halagarlos un rato y nos dieron un par de CDs gratis que recibimos con las mejores caras de feliz cumpleaños. Como ya era tarde, fue bastante triste ver el local casi vacío, sin nadie con ganas de poguear, ni nada por el estilo. Uso de la palabra “Loco”: Moderado.

En fin, a pesar de que estas no eran las mejores bandas del mundo, lo bueno e importante es que nos divertimos como locos en este festival, y la pasamos genial con amigos.


A modo de “bonus”, acá les dejo algunas perlitas:

  • Durante los shows de las primeras tres bandas había un tipo de remera con camisa por encima, anteojos y gorra, que cada vez que había un tema que le movía las entrañas, se convertía al mejor estilo Superman, se sacaba los anteojos y la gorra y los apoyaba en la mesa en la que estaba sentado, se abría los botones de la camisa y salía corriendo como si su vida dependiera de ello para… Meterse en un pogo. Lo más irritante de este tipo es que lo hizo cada vez que escuchaba un tema que le gustaba, y se la pasó convirtiéndose a cada rato.
  • El bajista de MDLM en una parte de su hora pide permiso para saludar a su hermana embarazada y a su cuñado por haber ido a ese antro de perdición lleno de humo y volumen altísimo.
  • El show de La Tosquera fue tan denso que pareció más largo que el de las demás bandas, y cada vez que terminaba un tema esperábamos con ansias que dejen el escenario. Estábamos tan cansados de aplaudir que inventábamos formas graciosas de aplaudir, al estilo de “No aplaudo porque me guste, sino que lo hago por gravedad…”, poniendo las manos horizontales juntas, y pidiéndole a alguien que levante mi muñeca para lograrlo.


(Escrito por Osvaldo Lahiteau)

lunes, 24 de enero de 2011

Trabajo pesado

Así que ahí estaba yo. Parado en un techo a 10 metros de altura cambiando tejas rotas por chapas de aluminio, y la única manera de subir era por una escalera enclenque en un estado deplorable, hecha de maderas viejas y que se movía para los costados cuando uno se subía.  Eso sí que era de miedo. Esa pseudo escalera tenía el primer escalón 60 cm. separado del siguiente. Estaba toda agrietada y tenía algunos escalones atados con alambre.

Como si de verdad necesitara excusas para mi miedo a las alturas.

Al principio me dio terror subir. Tenía ganas de tirarme al piso en posición fetal, chuparme el dedo y llorar llamando a mi mamá. Pero un padre con ganas de trabajar para irse rápido no tiene tiempo para estas cosas. Así que me obligó a subir, aludiendo a mi cobardía:

- ¿Qué? ¡¿Tenés miedo?! ¡Subí de una vez!

Me sentí como cuando a Marty McFly le dicen gallina, entonces tuve que defender mi honor. Así que agarré el valor que tenía reservado, y seguí escalando esa… cosa, que no merece llamarse escalera. Justo a la mitad se me cae una barreta en la mano y me corta en dos partes. Entonces bajé, y maldije al aire por unos segundos. Después pensé que si alguien estaba abajo de mí, le rompía la cabeza de un barretazo. Menos mal que no pasó nada. 
Emprendí de vuelta mi misión suicida. Para cuando me di cuenta ya estaba arriba. 
Pensé: “Guau, qué fácil…” No lo podía creer, ¡Había superado mi miedo a las alturas! Eso es bastante: no tuve que pedir ayuda, ni me tuvieron que obligar, ni tuve que acostarme en un diván a contarle a un perfecto extraño los traumas de mi vida. 

Hasta ahí todo bien. Pero si creían que no puede haber un tormento peor que estar en el rayo del Sol desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde, se equivocan: Una vecina contigua a la casa donde estábamos, escuchaba Valeria Lynch a todo lo que da. ¡Por Dios! ¿Hoy es el Día Nacional para Torturarme? Pensé: “¡Alguien métame una agujereadora por los oídos, por favor!”, pero me iba a doler.

Y para pasar el rato sin sufrir demasiado, con mi papá empezamos a cargarla, con frases como:

  • Valeria Lynch en el Gran Rex: Más de 50.000 hipo acústicos ya la escucharon
  • En esa parte lo quiso hacer más agudo, pero el dueño de la discográfica no la dejó porque dijo que sus equipos no lo soportaban.
  • ¿Esa guitarra eléctrica se atrevió a ser más aguda que Valeria Lynch? ¡Ahora van a ver!
  • Valeria “Grinch”, odia la Navidad
  • Si creían que no puede gritar más agudo, están muy equivocados…

Para cuando terminamos el trabajo, me di cuenta de que tenía el brazo y el cuello quemado, estaba rojo como trasero de mandril. No me dolía, menos mal, pero me iba a lamentar mañana.

Pero todo sea por $50.

(escrito por Luca Soto)

viernes, 21 de enero de 2011

Conclusiones de la Vida Televisiva (Parte III)

·        Pokémon: Admito haber visto por lo menos las primeras tres temporadas de esta serie, y eso no quita mi arrepentimiento. Ahora voy a empezar a destacar los puntos negativos de esta serie:
o       ¿Alguna vez se pusieron a pensar en cuán cruel es esta historia? Un slogan para esta serie podría ser: “Es como la riña de gallos, pero con más especies y más violenta.” Una serie para toda la familia.
o       Absolutamente todos los Pokemon tienen como nombre el sonido que emiten… Desde el gutural de Rhyhorn hasta el chillón e infantil de Pikachu. Es como si los perros se llamasen “Guau”, los delfines se llamasen “I-I-I-IIIII” o las tortugas se llamasen “…” Hablando de otra cosa… ¿Alguien podría explicarme cómo es que Magnemite, que es una bola de acero con dos imanes pegados a los costados (Sin boca u orificio cualquiera) puede articular su nombre vocalmente? Y los que supuestamente “hablan”, es, o porque tienen esa increíble habilidad (Meowth), o porque tienen poderes psíquicos que les sirven para producir una voz en off al estilo de Barry White, que todos escuchan.
o       El Equipo Rocket: Está bien, la primera vez son graciosos. La segunda dan risa. A la tercera ya es estúpido. Los tipos vienen con bazookas, redes especiales para atrapar a cualquier Pokémon, etcétera,  pero nunca pueden contra una picana eléctrica en forma de rata amarilla de treinta centímetros.
o      Esos recursos humorísticos inútiles de poner Pokémons con claro retraso mental, como es el caso de Wobbufet, que aparece de la nada a molestar a los demás; Slowpoke, que es como una especie de chanchito dopado que nunca hace nada; Psyduck, un pato miedoso que, en una situación de peligro, se hace bolita en el piso, pero después termina solucionando el episodio.
o       ¿Cómo es que Pikachu puede vencer a un Pokémon de tipo piedra o tierra electrocutándolo? Y si eso fuera posible, ¿Cómo es que todavía no mató accidentalmente a Ash? Y ¿Cómo es que le permiten a un niño de diez años vagar por el mundo con 6 armas letales?
·        Tinelli, VideoMatch, El Show de VideoMatch, ShowMatch, La Noche del Show, La Cena del Show, SábadoShow, Éste es el Show, o cualquier otra estupidez que tenga la palabra Show componiendo su nombre, que pasen por el Canal 13:
o      El tipo hace 6 años que viene afanando con lo mismo, y ¡es el programa más importante de la televisión argentina!
o      Todos los años hay algún participante que protagoniza un acto sexual con su acompañante en el medio de la pista de baile, sin importar que en el estudio haya chicos invitados menores de 7 años.
o       Ricky Fort: Este muñeco de silicona inflado por los programas de chimentos no tiene nada de interesante, más que su billetera. De no ser por ella, ni siquiera saldría en el Megacanal 4 de La Matanza.
o       Todo el plantel de cómicos que tuvo en la historia “cómica” de ShowMatch se la pasa sentado haciendo de reidores para todas las aventuras y desventuras de nuestro querido amigo Marcelo.
o       Todos los programas de este conjunto, que no sean ShowMatch o El Show de Video Match, son resúmenes de absolutamente cada estupidez que ocurra en los primeros.
·        Los programas de Discovery Kids actuales (Mediados de la década del ’00 en adelante) no enseñan nada. Ahora ese antiguamente glorioso canal infantil está plagado de estupideces al estilo de “Jungla sobre ruedas”. Está bien, sabemos que los chicos son chicos, pero su corta edad no implica que se traguen ese delirio del elefante 4x4, o una gaviota con tracción delantera.

Continuará... Si están dispuestos a leer más

miércoles, 19 de enero de 2011

Conclusiones de la Vida Televisiva (Parte II)

·        Los Power Rangers. No hay serie más predecible que esta. Y lo peor, es que tienen 20 variantes: Power Rangers: Zeo, Power Rangers: Fuerza Salvaje, Power Rangers: Dino Trueno, Power Rangers: Fuerza del Cartón… ¿Cuántas más van a sacar?
o       Estructura básica de un episodio de Power Rangers, cualquier temporada:
§        Comienza con los personajes principales, un montón de adolescentes  preocupados por su mundo, cuando ven en el noticiero que un monstruo hecho de goma espuma está atacando la ciudad, con la ayuda de otros bichos raros.
§       Se visten para la acción, y emprenden una batalla con el monstruo, que de alguna manera siempre hace explotar algo, y los Rangers salen volando en cámara lenta, y salen sin ningún rasguño. Entonces arman una súper arma que tienen que sostener entre 6, y matan al bicharraco.
§        Inexplicablemente, el monstruo crece 47 metros y empieza a destruir la ciudad. Los Rangers llaman a sus Zords (que casi siempre son animales, trenes o dinosaurios) y entablan una batalla de gigantes proporciones en una maqueta hecha de cartón pintado.
§        Ganan la batalla, como siempre, y vuelven a sus vidas normales. El capítulo termina con algún chiste cursi, o situación graciosa.
  • Las películas con animales como protagonistas: El mono espía, El perro karateka, El cerdo verdulero,  El pato peluquero… Son películas hechas con $2,00, con cancioncitas ridículas y momentos sentimentales, en el que el chico abandona al animal, y luego el animal regresa para salvar el día (como ganar el Gran Juego de Basketball, o rescatar a un personaje secuestrado). El máximo exponente de este tipo de películas es Buddy Superstar, en la que el perro aprende a jugar al basketball, al football, al football americano, al volleyball, al hockey, al lanzamiento de jabalina…
  • Hay cosas de Dragon Ball Z que no cierran:
    • Las canciones son muestra de sensibilidad y belleza: En tu pupila el arco iris se reflejó/ y el amor florece en tu corazón/ Sigue teniendo fe y esperanza/ en que el mañana va a cambiar. ¿De qué me estas hablando? Primero Vegeta le rompe el cuello a un enemigo y lo pulveriza con una explosión atómica ¡Y después me hablas de que el amor florece en el corazón!
    • ¿Gohan y Goten tomaban esteroides? Sino, no me puedo explicar cómo un chico de 5 años tiene tremendos músculos.
    • Cuando un personaje cualquiera se sorprende, emite sonidos parecidos a los que hace un asmático cuando le falta aire.
  • Gran Hermano. Un reality basado en encerrar personas en una casa con todos los lujos y ver cómo se rascan.
    • No entiendo cómo pueden hacerle caso ciegamente a una voz grave y profunda que viene del techo, que puede ser cualquier tipo de 40 años que vive con su madre y tiene una taza de Anteojito y una sábana de Pichichus.
    • ¿Los tienen que grabar hasta en el baño? Creen que es sexy ver una chica bañandose, pero ver cómo se agarra al inodoro por la  fuerte diarrea que tiene, lo dudo…
    • Lo peor es que te ponen debates por todo: si uno se pelea con el otro, hacen un debate; si uno se pone a llorar, hacen un debate; si uno se enamora de otro, hacen un debate; si uno se tira un gas, hacen un debate…
 Continuará... 

lunes, 17 de enero de 2011

Conclusiones de la Vida Televisiva (Parte I)

A veces ir al colegio es aburrido. Entonces no hay nada mejor que hacer que ponerse a charlar con amigos para pasar las horas. Blasfemar contra los Todopoderosos productores de TV que pueden lograr que las masas piensen en los que ellos quieran, cuando ellos quieran.
A saber:
  • Las increíbles frases de las películas yankees, apropiadas para toda situación.
    • Ejemplo: En una película en la que hay un caballero peleando contra un dragón de 15 metros con afilados dientes capaces de romper una columna de hormigón; el caballero, demostrando su audacia a pesar de medir la décima parte de lo que mide el dragón, exclama sarcásticamente cuando se encuentran cara a cara: “creo que deberías lavarte los dientes”, como si el dragón entendiera tremenda estupidez.
  • Las estúpidas soluciones que esbozan los guionistas de las típicas  películas de acción al estilo de Steven Seagal, Jean-Claude Van Damme, Vin Diesel, Harrison Ford, etcétera.
    • Ejemplo 1: En Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, Harrison Ford es introducido en un pueblo artificial utilizado para pruebas nucleares, y se salva de una explosión atómica refugiándose en una heladera revestida en plomo.
    • Ejemplo 2: En cualquier película de Contra-Terrorismo, solucionan todo con una bandada de helicópteros Yankees.
  • La patética calidad de aquellos remakes hechos por Warner Bros. de dibujos animados que marcaron más de 6 generaciones de niños, arruinándolos para siempre.
    • Ejemplos:
      • Batman (Una vergüenza)
      • Las Nuevas Aventuras de La Pantera Rosa (Una Lástima)
      • Las Nuevas Aventuras de Tom y Jerry (Un asco)
      • “Scooby Doo Recargado” (En realidad ni siquiera existe con ese nombre, pero Scooby Doo siempre fue una porquería, lo detallaremos en otro apartado)
  • Que John McClane (Bruce Willis) de Duro de Matar mata a un tipo quebrándole el cuello, y remata la escena con un ridículo festejo verbal: “Yippie Kay-Yay” (W-T-F?!)
  • La paupérrima calidad de las nuevas temporadas de Los Simpson. Sí, Se ven mejor, se mueven mejor, pero no te provocan ni un milímetro de movimiento facial cercano a la sonrisa.
  • Ahora sí vamos a abordar a Scooby Doo: Todos los episodios son IGUALES.
    • Estructura Básica de un Episodio cualquiera de Scooby Doo:
      • En todos los episodios llegan a un lugar donde el pueblo es azotado por un ser paranormal, que siempre se afana algo y termina siendo dos pibes adentro de un traje de plástico recubierto con estiércol de zarigüeya.
      • Siempre utilizan a los dos idiotas (Shaggy y Scooby) como carnada viva, por lo tanto, en el caso de que el monstruo fuera real y devorara a alguno del grupo, tienen que ser estos imbéciles que se dejan manipular por un par de galletitas para perro.
      • Siempre Vilma explica todo lo que pasa al final del capítulo. Si era tan inteligente, ¿por qué no lo explicaba a mitad del episodio?
      • Siempre desaparecen misteriosamente el chico gay musculoso del pañuelo y la pelirroja de vincha verde. ¿A donde van cuando se van?
      • Siempre el villano, por más que haya asesinado a veinte personas, es perdonado porque tenía buenas intenciones.
      • Los episodios culminan con la siguiente frase de parte del antagonista: “Lo hubiera logrado si no hubiera sido por estos chicos y su (Estúpido, como todos quisiéramos agregar) perro”
Continuará…

sábado, 15 de enero de 2011

Flojera y ficción, mala combinación

Éstos son cuentos que unos chicos  de entre 5 y 8 años llevaron al ciber para que se los tipee. Me parecieron graciosos, y los subí para que se rían un rato! (Ojo, de paso fomento la lectura...)

2012, un cuento de ciencia ficción

 Jary es un chico pobre que vive con su papá. A Jary le gusta estudiar mucho, pero en el año 2012 era todo para pagar y el papá no podía pagar la escuela y se tuvieron que mudar a Estados Unidos. El papá de Jary pedía ayuda, pero no lo ayudaron. Después el papá de Jary tuvo que ir a una escuela a hablar para ver si no podían ayudar a Jary a entrar a una escuela, y el Director dijo que sí podía.
Jary estaba contento y a la vez triste porque a la comida, ropa y zapatos la tenían que buscar en la basura y siempre no encontraban nada. Un día el papá de Jary encontró una pelota verde agua con un hilito, y se la llevó escondida entre la ropa y le dijo a Jary:
-         ¡Mira lo que te traje! Y Jary le respondió:
-         ¿Qué me trajiste pá?
-         ¡Una pelota!
-         ¡Gracias papá! Y se puso muy contento.
Al otro día Jary tenía que ir a su primer día de colegio, y había unos chicos que lo molestaban. Él había llevado su pelota y los chicos se la sacaron y la revolearon. Jary les quiso pegar, pero no les dio bolilla y se fue a su casa. Las horas pasaron y se hizo de noche y la pelota empezó a hundirse sola y elevarse sola. Jary se asustó, salió afuera y empezó a tocar algo de metal. Luego tocó un botón y se abrió, y se metió en ella. Veía botones y Jary los tocó. La puerta se cerró y empezó a elevarse. Jary quería salir, pero no podía, y llegó hasta el Espacio. Había un montón de marcianos, se asustó, quiso escapar pero no pudo. Los marcianos le preguntaron:
-         ¿Cómo te llamas?
-         Me llamo Jary…
-         ¡Ahora vas a ser nuestro esclavo y todos los demás humanos también!
Pero primero iban a invadir la Tierra…
  
Un joven como Lautaro

Un joven llamado Lautaro tiene 29 años, tiene su novia de 28. Un día iban caminando como ellos, son pobres, revisaron la basura y encontraron algo, dice la chica, ven Lautaro encontré algo. Él va y se lo lleva a su casa y él antes junta plata y le compra un anillo y él en el basurero se encontró una máquina del tiempo, y él se casó y tuvieron 2 hijos.

Sluky, el perro diabólico

    En la ciudad de Buenos Aires hay un señor que encontró un perro abandonado en una noche luminosa, lloraba desenfrenadamente en un callejón. Cuando lo encontraron la madre estaba destrozada y pensó que Sluky no iba a crecer tanto, tener mucho pelo y dañar a otro animal como él, y siempre quería pelear o matar a la gente.
El dueño se acordaba cuando lo vio por debajo del callejón, era chiquito y lloraba.
   Le dio mucha tristeza y por eso se lo llevó. Los años pasaron y el cachorrito que él se acuerda ya no existe más, ahora es una bestia y no sabe cómo deshacerse de Sluky.
Un amigo le dijo que lo matara, pero el dueño le dijo:
-       No se merece morir así. Y el amigo le dijo:
-       ¡Así no vas a deshacerte de la bestia!
-       Tienes razón, amigo… Lo mataré o lo abandonaré muy pronto…

La Casa del Terror

Era una casa muy fea por fuera y por dentro era muy linda que a la pareja les gustó. Carla y Juan estaban sorprendidos de la casa. Llegó la noche… ellos estaban dormidos y escucharon pasos, el marido se levantó a ver que pasó. Hay ruidos muy extraños, subió el marido a la pieza y se apagaron las luces, quedaron asustados hasta el otro día a la mañana, escucharon otro ruido. Cada uno bajó a desayunar, y se dio vuelta la silla.

miércoles, 12 de enero de 2011

La Bond Street: Submundo Adolescente

Hacia mediados del año pasado, mis tres amigos del colegio y yo estábamos implicados en un trabajo práctico de una asignatura denominada Proyecto y Metodología de la Investigación (PROMI). Como motivo de incentivo (extorsión), la aprobación de esta materia tenía relación al esmero que pusiésemos en este trabajo. La profesora nos pidió elegir un tema que tenga importancia a nivel cultural, social, científico o la combinación de algunos de éstos ya nombrados, por lo tanto, elegimos el tópico de las Tribus Urbanas, tan criticadas por muchos, y tan ignoradas por otros. El trabajo debía ser monográfico, con hipótesis comprobables mediante el estudio de campo (En nuestro caso, el estudio de campo se trataba de encuestar y comparar en estadísticas), y entregado un mes después de terminar las vacaciones de invierno.
Nuestro tema a investigar era bastante simple, debido a que nadie había abordado el tema con la seriedad que nosotros creíamos necesaria, por el hecho de que no se preocuparon en adentrarse en las entrañas de estas familias de jóvenes sin lazos de sangre (o por lo menos, no muchos), pero sí muy unidos por gustos comunes como la música, la estética, la ideología o el odio racial. Otro de los motivos por los cuales nos atrajo más esta idea fue que la mayoría de las tribus urbanas argentinas tienen mucho que ver con alguna rama del rock, y a nosotros cuatro nos gusta mucho el rock, por lo tanto la investigación teórica no nos iba a costar casi nada de esfuerzo.
El verdadero centro de esta historia se ubica temporalmente en el día que se efectuó el dichoso estudio de campo, uno de esos increíbles días en los que los meteorólogos de la televisión pronostican una tormenta horriblemente fuerte y aciertan al cien por ciento. Habíamos terminado el modelo de encuesta en esa semana, planeando fotocopiarlo 50 veces y salir a trabajar con eso ese lluvioso día, un día sábado, sabiendo que todos los sábados La Galería Bond Street y la Plaza Pizzurno (Plaza aledaña a la Bond Street, frente al Ministerio de Cultura de la Nación) se atiborraban de jóvenes sombríos ansiosos de merodear mirando vidrieras o sentarse en el suelo a conversar sobre qué tan punkies les quedaban sus costosas All-Stars.
Así que llegó el día tan esperado, nos reunimos con Luca (Uno de mis amigos) y fuimos a esta rockería de tres pisos a indagar a la multitud presente, para irnos felices y contentos con nuestras encuestas completas. El clima del día se presentaba bastante amenazador, pero no se largó a llover hasta que estábamos a dos cuadras de la galería, por lo cual debimos acelerar el paso apenas salíamos de la estación de subte. Una vez dentro de este edificio cuasi laberíntico, dimos un par de vueltas para reconocer el terreno, y empezar a encuestar donde había mayor concentración de gente para no perder el ritmo. En un momento, decidimos entrar en acción, pero no llegábamos a un acuerdo sobre quién empezaba a preguntar, debido a nuestra cobardía social, así que me calzé mi mejor cara de “¿En qué puedo ayudarte?” de supermercado y mi mejor voz de telemarketer aguerrido y me lancé al ataque. Terminamos deliberando que íbamos a encuestar por turnos, tres yo, tres él, tres yo, tres él, así hasta que se acaben los formularios. Voy a mencionar a aquellas personas que contestaron con verdadero interés, simplemente para no alargar el relato con momentos poco relevantes:
  • El primero fue un muchacho parecido a Fabián Giannola que medía cincuenta centímetros menos que el original, y estaba pisando los treinta con la puntita de la zapatilla, que puso bastante predisposición y buen humor al contestar.
  • El segundo era un adolescente que decía que era lesbiano y parecía más interesado en darme volantes sobre la Marcha del Orgullo LGTB y explicarme su ideología antixenófoba que en contestarme, pero lo que dijo fue bastante coherente, dentro de los especímenes que se encontraban ahí. Él estaba con dos chicas que lo acompañaban, las cuales fueron entrevistadas por mi fiel amigo.
  • Otros tres que nos tocaron entrevistar eran unos muchachos metaleros que estaban en una mesa juntos tomándose una cerveza, bastante comunes, estéticamente hablando. El que parecía más cararrota tenía un flequillo rosa, y era algo así como el líder del trío.
  • Hubo un caso especial de unos chicos extremadamente amanerados que mientras eran encuestados, hablaban de chismes como anciana de suburbio con ruleros, y cuando no sabían cómo contestar alguna pregunta, hacían ese típico gesto flogger de chocar los dedos índices enfrentados (con las manos en esa forma que muchos hacemos para representar un revólver) repetidas veces, tratando de reflejar “timidez”. Pintoresco.
  • Justo después de estos muchachos, tuvimos la suerte de completar la maravillosa cantidad de seis hojas de encuesta, gracias a tres chicas que tenían tres amigos más que estaban emocionadísimos por contestar todas y cada una de las preguntas con total esmero. El único detalle es que estaban tan revolucionados que no sabían ni qué estaban contestando, y eso costó el doble de trabajo.
Contando estas últimas seis encuestas todavía nos faltaba completar veinte más para llegar a las cincuenta hojas, ya eran las ocho de la noche, y teníamos que llegar antes de las diez a nuestras casas, así que nos fuimos y decidimos completarlas dividiendo mitad y mitad con Luca.

(Nota: El trabajo terminó aprobado con un fucking 10)

(escrito por Osvaldo Lahiteau)

martes, 11 de enero de 2011

MacGyver de Laferrere

¿Conocen la serie MacGyver? Para el que no la conoce, trata sobre un agente secreto que, usando elementos simples, armaba un aparato que lo sacaba de apuros. Por ejemplo, armaba una bazooka con un corpiño y un sacapuntas.
Conozco a un tipo, que no veo hace mucho, que le decíamos Cacho. Era el vecino de mi antigua casa, y resolvía cualquier desperfecto con cosas fuera de lo común. Ahora les muestro una lista de las rebuscadas soluciones de Cacho, el "MacGyver de Laferrere", que nos hicieron reír por muchos años:

·        Recuerdo que una vez, sus hijos me habían invitado a nadar en su pileta. Cuando estaba debajo del agua, siento que algo peludo me roza el pie. Asustado, me acerco a ver qué era, pero no había nada. Los chicos me dicen:
-         ¡Sacaste el tapón! ¡Ponelo de vuelta!
Cuando lo encuentro, era un marlo de choclo.  Sí, un choclo, con todo y esos pelitos que tienen arriba.
·        En otra oportunidad arregló el bombeador de agua tapando la fuga con una media. En vez del clásico argentino que ata todo con alambre, él lo hacía con medias, ya que trabajaba en una fábrica donde le regalaban medias falladas. Por ejemplo, las usaba como tapa para el tanque de gasolina de su moto, el Cachomóvil; además tenía medias cerca del inodoro, pero que no usaba para usarlas en los pies...
·        Cuando no tenía ganas de cortar el pasto traía caballos, los cortacésped de la Naturaleza.  Lo peor fue que a un caballo le picaba la espalda y se rascó con nuestro canasto de basura, torciéndolo todo.
·        Éste fue el último del cual tuve noticias, porque no lo pude ver personalmente. Cuando se mudó a Santa Fe, el auto en el que iba se descompuso a medio camino. Tenía un problema en el motor. Como no encontró un mecánico cerca, aunque les parezca increíblemente imposible, ¡Lo reparó con chicles! Compró $1,00 de chicles, sus hijos los masticaron un rato y cuando estuvieron lo suficientemente blandos, tapó la hendidura donde estaba la pérdida, y listo. Llegó a destino perfectamente.

A veces pienso que aunque las soluciones que hacía eran muy insólitas, les ponía algo que es difícil de encontrar en cualquier persona: ingenio. ¡Mucho ingenio!


(escrito por Luca Soto)

¿Cantar? ¿Yo?

Mi mejor amigo es cantante. Y es algo buenísimo, porque tiene contactos que me aseguran que un aburrido viernes a la noche, pase a ser un Festival Punk en Capital. Hasta hace poco escribió un tema y me dijo que si quería grabarlo con él, a lo que accedí, la idea me copó.
Fui para su casa un lunes. Después de una hora de viaje en colectivo, con la espalda pegada al asiento por la transpiración, llegué como a las 2 de la tarde en un día de pleno sol, caluroso como pocos. En seguida lo ayudé a trasladar la computadora al living de su casa porque en su pieza no lo podíamos hacer, no porque fuera muy chica, sino porque iba a ser incómodo, seguro que por error me sacaba un ojo de un guitarrazo.
Empieza a cantar. El tema trataba sobre nuestra amistad. Sí, dije AMISTAD, no sean malpensados. Lo conozco hace poco, 2 años nada más, pero parece que fuera de toda la vida. Debe ser por lo bien que la pasamos siempre.
Yo, lo único que hacía, era ver como tocaba.
Cuando termina, me dice:
-    Bueno, ahora viene tu parte. ¡Más te conviene que no te agarre vergüenza!
-   ¿Y porqué tendría que tener vergüenza?
-   ¡Por que vas a cantar!
Lo miro, extrañado y le digo:
-  ¿Qué? ¡No! ¡No sabía que tenía que cantar!
-  ¿Y qué pensabas cuando te dije “lo grabamos juntos”?
-  ¡Yo qué sé!... Que iba a venir a ver como lo hacías, y te daba mis opiniones… ¡Algo así, pero no sabía que querías que cante!
-  Bueh… Y ahora, ¿Qué hacemos?
-  Y… No sé  
En ese momento parece que se indignó. Él quería que cante, pero a mí me daba un no se qué que qué sé yo… Entonces me dice que no tenga miedo, que tengo una buena voz para cantar, que tengo vibrato natural, y no se qué mas. ¿Y cómo sabe? Las únicas veces que canté, fueron en el colegio, imitando a Virus con “Pronta entrega” y a Paz Martínez con “Una lágrima en el teléfono”.
O sea, no son canciones que uno diga “qué bruto, que canciones” pero bueno, eso lo conformaba. Igualmente, cuando era chico, siempre soñé con ser cantante de ópera, pero con el tiempo me fui olvidando. Entonces me resigné, y empecé a soñar que era millonario, que es algo un poco más realista.

A esa altura no sabía qué hacer. Y comencé a cambiar de conversaciones, a poner excusas para no hacerlo, como:
  • Osvaldo, si que hace calor afuera, ¿eh?
  • ¿No me traerías un vaso de gaseosa?
  • ¿Viste que tomaron terrenos cerca de mi casa?
  •  Ahora vengo, voy al baño…
  •  Me duele la cabeza, mañana lo hacemos, ¿sí?
A la media hora entendí. Era inevitable. Lo tenía que hacer. No había viajado en vano una hora en un colectivo lleno de adolescentes chivudos escuchando cumbia sin auriculares. Pensé “es muy poco lo que tengo que decir, ya fue…”.
Era sólo el estribillo, dos frases cortas, repetidas. Así que agarré el valor que tenía reservado, y canté.


(escrito por Luca Soto)