miércoles, 12 de enero de 2011

La Bond Street: Submundo Adolescente

Hacia mediados del año pasado, mis tres amigos del colegio y yo estábamos implicados en un trabajo práctico de una asignatura denominada Proyecto y Metodología de la Investigación (PROMI). Como motivo de incentivo (extorsión), la aprobación de esta materia tenía relación al esmero que pusiésemos en este trabajo. La profesora nos pidió elegir un tema que tenga importancia a nivel cultural, social, científico o la combinación de algunos de éstos ya nombrados, por lo tanto, elegimos el tópico de las Tribus Urbanas, tan criticadas por muchos, y tan ignoradas por otros. El trabajo debía ser monográfico, con hipótesis comprobables mediante el estudio de campo (En nuestro caso, el estudio de campo se trataba de encuestar y comparar en estadísticas), y entregado un mes después de terminar las vacaciones de invierno.
Nuestro tema a investigar era bastante simple, debido a que nadie había abordado el tema con la seriedad que nosotros creíamos necesaria, por el hecho de que no se preocuparon en adentrarse en las entrañas de estas familias de jóvenes sin lazos de sangre (o por lo menos, no muchos), pero sí muy unidos por gustos comunes como la música, la estética, la ideología o el odio racial. Otro de los motivos por los cuales nos atrajo más esta idea fue que la mayoría de las tribus urbanas argentinas tienen mucho que ver con alguna rama del rock, y a nosotros cuatro nos gusta mucho el rock, por lo tanto la investigación teórica no nos iba a costar casi nada de esfuerzo.
El verdadero centro de esta historia se ubica temporalmente en el día que se efectuó el dichoso estudio de campo, uno de esos increíbles días en los que los meteorólogos de la televisión pronostican una tormenta horriblemente fuerte y aciertan al cien por ciento. Habíamos terminado el modelo de encuesta en esa semana, planeando fotocopiarlo 50 veces y salir a trabajar con eso ese lluvioso día, un día sábado, sabiendo que todos los sábados La Galería Bond Street y la Plaza Pizzurno (Plaza aledaña a la Bond Street, frente al Ministerio de Cultura de la Nación) se atiborraban de jóvenes sombríos ansiosos de merodear mirando vidrieras o sentarse en el suelo a conversar sobre qué tan punkies les quedaban sus costosas All-Stars.
Así que llegó el día tan esperado, nos reunimos con Luca (Uno de mis amigos) y fuimos a esta rockería de tres pisos a indagar a la multitud presente, para irnos felices y contentos con nuestras encuestas completas. El clima del día se presentaba bastante amenazador, pero no se largó a llover hasta que estábamos a dos cuadras de la galería, por lo cual debimos acelerar el paso apenas salíamos de la estación de subte. Una vez dentro de este edificio cuasi laberíntico, dimos un par de vueltas para reconocer el terreno, y empezar a encuestar donde había mayor concentración de gente para no perder el ritmo. En un momento, decidimos entrar en acción, pero no llegábamos a un acuerdo sobre quién empezaba a preguntar, debido a nuestra cobardía social, así que me calzé mi mejor cara de “¿En qué puedo ayudarte?” de supermercado y mi mejor voz de telemarketer aguerrido y me lancé al ataque. Terminamos deliberando que íbamos a encuestar por turnos, tres yo, tres él, tres yo, tres él, así hasta que se acaben los formularios. Voy a mencionar a aquellas personas que contestaron con verdadero interés, simplemente para no alargar el relato con momentos poco relevantes:
  • El primero fue un muchacho parecido a Fabián Giannola que medía cincuenta centímetros menos que el original, y estaba pisando los treinta con la puntita de la zapatilla, que puso bastante predisposición y buen humor al contestar.
  • El segundo era un adolescente que decía que era lesbiano y parecía más interesado en darme volantes sobre la Marcha del Orgullo LGTB y explicarme su ideología antixenófoba que en contestarme, pero lo que dijo fue bastante coherente, dentro de los especímenes que se encontraban ahí. Él estaba con dos chicas que lo acompañaban, las cuales fueron entrevistadas por mi fiel amigo.
  • Otros tres que nos tocaron entrevistar eran unos muchachos metaleros que estaban en una mesa juntos tomándose una cerveza, bastante comunes, estéticamente hablando. El que parecía más cararrota tenía un flequillo rosa, y era algo así como el líder del trío.
  • Hubo un caso especial de unos chicos extremadamente amanerados que mientras eran encuestados, hablaban de chismes como anciana de suburbio con ruleros, y cuando no sabían cómo contestar alguna pregunta, hacían ese típico gesto flogger de chocar los dedos índices enfrentados (con las manos en esa forma que muchos hacemos para representar un revólver) repetidas veces, tratando de reflejar “timidez”. Pintoresco.
  • Justo después de estos muchachos, tuvimos la suerte de completar la maravillosa cantidad de seis hojas de encuesta, gracias a tres chicas que tenían tres amigos más que estaban emocionadísimos por contestar todas y cada una de las preguntas con total esmero. El único detalle es que estaban tan revolucionados que no sabían ni qué estaban contestando, y eso costó el doble de trabajo.
Contando estas últimas seis encuestas todavía nos faltaba completar veinte más para llegar a las cincuenta hojas, ya eran las ocho de la noche, y teníamos que llegar antes de las diez a nuestras casas, así que nos fuimos y decidimos completarlas dividiendo mitad y mitad con Luca.

(Nota: El trabajo terminó aprobado con un fucking 10)

(escrito por Osvaldo Lahiteau)

3 comentarios:

  1. muy bueno!!!! sigan asi! :D

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  2. me gusto porque yo tambien fui y es una rockeria de tres pisos XD (Facu Soto):D

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  3. jahah..ta muy weno... XD.. asiq..ya se a quien pedir ayuda para mis futuros trabajos.. XP.. re feo..

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